miércoles, 15 de noviembre de 2017

Octavo concierto del 2do. ciclo "Música en IERBA"



Octavo concierto del 2do. ciclo "Música en IERBA" 

Recital de piano
Programa

Sonata Op. 31 No. 1 (L. van Beethoven)
I. Allegro vivace
II. Adagio Grazioso
III. Allegretto

Estudio de Concierto S. 144 No. 3 “Un Sospiro” (F. Liszt)

Preludio Op. 32 No 12 (S. Rachmaninov)

Scherzo No. 1, Op. 20 (F. Chopin)

Suite de Danzas Criollas op. 15 (A. Ginastera)

Tomás Curti (piano)

Domingo 19/11 a las 18 hs en Olazabal 2842
Entrada libre y gratuita
Dirección Artística: Juan Pablo Llobet Vallejos
Diseño del Flyer: Donadias Diseño Web & Comunicación

miércoles, 11 de octubre de 2017

Séptimo concierto del 2do. ciclo "Música en IERBA"
Recital de flauta y piano
Programa
Cantabile y Presto (1904) de Georges Enesco
Suite para flauta y piano (1877) de Charles Marie Widor
I. Moderato
II. Scherzo
III. Romance
IV. Final
Introducción y Allegro (1973) de Carlos Guastavino
Suite Paysánne Hongroise ([1914-18] 1952) de Béla Bartók / Paul Arma
- Chants populaires tristes
- Vieilles danses
Samara Pierpaoli (flauta)
Yasmin Fainstein (piano)
Domingo 15/10 a las 18 hs en Olazabal 2842
Entrada libre y gratuita
Dirección Artística: Juan Pablo Llobet Vallejos
Diseño del Flyer: Donadias Diseño Web & Comunicación

viernes, 1 de septiembre de 2017

PROXIMOS EVENTOS

AGENDA DE ACTIVIDADES:

. FORO DE LA REFORMA. Auditorio de la Sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Uspallata 3160. 28 y 29 de Setiembre.

.PROGRAMA ESPECIAL DE LA TV PÚBLICA. Programa de dos horas dedicado a la Reforma y la presencia evangélica en nuestro país. Emisión Octubre.

.NOCHE DE LOS TEMPLOS. Circuito que incluye visita a los templos evangélicos.

.EXPOSICION DE LA BIBLIA Y MUESTRA PICTÓRICA. Manzana de las Luces. 15 al 18 de noviembre.

.CONGRESO INTERNACIONAL DE LA BIBLIA. En el CCK. 15 al 18 de noviembre.

.CELEBRACION CÚLTICA CENTRAL. Concentración pública. En Av. Sarmiento y Av. Del Libertador. Palermo. Buenos Aires. Sábado 25 de noviembre.

Información ofrecida por la FAIE

jueves, 31 de agosto de 2017

RECORDANDO LA REFORMA PROTESTANTE a 500 AÑOS

JUAN CALVINO
INTERPRETACIÓN DE LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS DEL APÓSTOL PABLO
(Selección)

Porque en esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza, porque, ¿quién espera lo que ya está viendo? Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia. De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues no sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que examina los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Romanos 8:24-27

El Apóstol quiere demostrar sencillamente que como la esperanza es un bien futuro y no presente, jamás está unida a una plena y evidente posesión.
(…) De la esperanza se sigue necesariamente la paciencia. En vista de que es una cosa triste no disfrutar del bien que se desea, si el hombre no se sostiene y se con-suela por la paciencia desfallecerá y se desesperará. Así pues, la esperanza lleva siempre consigo la paciencia. La conclusión que hace el Apóstol es muy correcta, pues todo cuanto el evangelio nos promete sobre la gloria de la resurrección se desvanece si no pasamos la vida soportando pacientemente la cruz y sus tribulaciones.
(…) La salvación de los creyentes está escondida, porque la esperanza no se sostiene más que por la paciencia y por eso la salvación de los creyentes no tendrá lugar más que por la paciencia. (…) La paciencia va siempre unida a la fe. La razón es evidente, porque cuando nos consolamos con la esperanza de una mejor situación, el sentimiento de las miserias presentes es por ella moderado y endulzado para que no sean tan penosas de soportar.
(…) Para que los creyentes no repliquen que son demasiado débiles para bastarse a sí mismos llevando cargas tan numerosas y pesadas, el Apóstol les propone la ayuda y socorro del Espíritu, más que suficiente para sobrepasar todas las dificultades. (…) El Espíritu tomando sobre sí nuestra carga, no solamente nos ayuda y socorre, sino que nos alienta y alivia ni más ni menos que si llevase con nosotros todo el peso.
(…) San Pablo amonesta que en todo somos débiles y hay en nosotros enfermedades sin número que amenazan con hacernos caer; pero que hallaremos fuerza y socorro en el Espíritu de Dios para no descorazonarnos y abatirnos por muchos que fueren los males que nos abatan. Esta fuerza del Espíritu viene en socorro nuestro, nos muestra con seguridad que procede de Dios, aun cuando alcancemos la alegría de nuestra redención jadeando, gimiendo y suspirando.
(…) Me parece que San Pablo quiere decir que estamos como ciegos cuando oramos a Dios, porque al sentir nuestros males, el espíritu está confundido y embrollado de modo que no sabe elegir rectamente ni distinguir lo bueno y provechoso. Si se nos dice que la regla para gobernarnos la encontramos en la Palabra de Dios, digo que nuestros afectos están totalmente llenos de tinieblas hasta que el Espíritu Santo les guía con su luz.
(…) Aun cuando no parezca ni por su afecto ni por su éxito que nuestras oraciones hayan sido escuchadas por Dios, San Pablo afirma que ya en el ejercicio y deseo de orar resplandece la presencia de la gracia celestial, porque nadie podría por sí mis-mo concebir en su corazón una oración santa y buena.
(…) El Apóstol llama, pues, gemidos indecibles a cuantos se expresan impulsados por el Espíritu Santo, porque sobrepasan incomparablemente la capacidad de nuestro entendimiento. (…) Jamás podrá alguien por sí mismo pronunciar con sabiduría una sola palabra si Dios no lo hace por un instinto secreto de su Espíritu, y si no abre el corazón para que el Espíritu entre en el creyente.
(…) He aquí una buena razón para confirmarnos en la seguridad de que somos escuchados por Dios cuando oramos por su Espíritu, porque Él conoce íntimamente nuestros deseos y súplicas, siendo como son ideas y conceptos de su Espíritu. (…) San Pablo ha afirmado que Dios nos ayuda sujetándonos para tenernos, por así decirlo, junto a Él, añadiendo ahora un segundo consuelo, a saber, que nuestras oraciones no serán en vano porque Dios mismo las conduce y gobierna.
(…) Aprendemos también por esto que el punto principal y fundamental de la oración es la armonía con la voluntad divina, porque nuestros propios deseos no le fuerzan ni obligan. Por eso, si queremos que nuestras oraciones le sean gratas es preciso suplicarle que sea Él quien las dirija.

(Tomado de JUAN CALVINO:
EPÍSTOLA A LOS ROMANOS, Grand Rapids, Michigan, USA, Ed. por la Sub-comisión Litera-tura Cristiana de la Iglesia Cristiana Reforma-da, 1977, págs. 215-218).

AFIRMACIONES DE ULRICO ZUINGLIO
 De la “Primera Disputación de Zurich” (29/1/1523)
 Las 67 Conclusiones o Artículos (selección)

2. Resumido, lo esencial del evangelio es lo siguiente: que nuestro Señor Cristo Jesús, el verdadero Hijo de Dios, nos ha dado a conocer la voluntad de su Padre celestial y nos ha redimido de la muerte y reconciliado con Dios por su inocencia 3. Por eso Cristo es el único camino a la salvación para todas las personas que vi-vieron, viven y vivirán.
6. Pues Cristo Jesús es el jefe y el capitán prometido y también enviado por Dios a toda la humanidad,
7. para que él fuese la eterna salvación y la cabeza de todos los creyentes, que son su cuerpo; pero sin él este cuerpo está muerto y nada puede hacer.
14. Por esta razón todos los cristianos deberían poner el máximo empeño en que en todas partes sea predicado sólo el evangelio de Cristo.
15. Porque nuestra salvación consiste en la fe en el evangelio, y nuestra condenación consiste en la incredulidad. Pues el evangelio contiene claramente toda la ver-dad.
17. Cristo es el único y eterno Sumo Sacerdote (…).
18. Cristo, que se sacrificó a sí mismo sólo una vez, es un sacrificio que vale y expía eternamente por los pecados de todos los creyentes. Esto permite reconocer que la misa no es ningún sacrificio, sino un memorial del sacrificio y la confirmación de la redención que Cristo ha realizado en beneficio nuestro.
19. Cristo es el único mediador entre Dios y nosotros.
21. Si en este mundo oramos los unos por los otros, hemos de hacerlo en la con-fianza de que sólo por Cristo nos son concedidas todas las cosas.
23. Cristo rechaza las posesiones y la pretensión de poder de este mundo. De ello deducimos que aquellos que en su nombre acumulan riquezas, lo deshonran en gran manera, pues lo convierten en pretexto de su codicia y su arbitrariedad.
25. Las fechas y los lugares están sometidos al cristiano y no al revés. De ello se de-duce que aquellos que restringen las fechas y los lugares privan a los cristianos de su libertad.
28. Todo lo que Dios ha permitido o lo que no ha prohibido, es legítimo. De ello se deduce que el matrimonio es cosa lícita para todas las personas.
31. La excomunión no puede ser impuesta por una persona sola, sino sólo por la iglesia; es decir, por la comunión de aquellos con quienes convive quien ha de ser excomulgado, juntamente con el vigía, o sea, el pastor.
33. Los bienes acumulados por medios ilegales no deben servir para beneficio de los templos, conventos, monjes, sacerdotes o monjas, sino de los necesitados, si es que no pueden ser devueltos al dueño legítimo.
35. (…) La autoridad civil y secular tiene su poder y fundamento en la doctrina y acción de Cristo.
37. Todos los cristianos, sin excepción, deben obediencia a las autoridades seculares,
38. mientras ellas no ordenen cosas que vayan contra Dios.
39. Por ello, todas sus leyes deben estar en conformidad con la voluntad de Dios, de manera que concedan protección jurídica al oprimido aunque éste no formule de-manda.
44. Los verdaderos adoradores invocan a Dios en espíritu y en verdad, sin jactarse delante de la gente.
45. Los hipócritas realizan sus obras para ser vistos por la gente (…).
47. Es preferible que una persona sufra la muerte física en lugar de escandalizar a un cristiano o causarle vergüenza.
48. Quien se escandaliza sin motivo por debilidad o ignorancia, no se lo debe dejar en su debilidad o ignorancia, sino que se lo debe fortalecer para que no considere pecado lo que no es pecado.
50. Sólo Dios perdona el pecado, por Cristo Jesús, su Hijo, nuestro Señor.
51. Quien permita a la criatura humana perdonar pecados priva a Dios de su gloria y se la da a alguien que no es Dios. Esto es verdadera idolatría.
52. Por ello, la confesión hecha ante un sacerdote o ante el prójimo no debe considerarse como perdón de los pecados, sino como la solicitud de consejo.
55. Quien diga que no se le puede perdonar algún pecado a la persona arrepentida no obra en lugar de Dios ni de Pedro, sino que actúa en nombre del diablo.
57. La verdadera Sagrada Escritura no sabe nada de un purgatorio después de esta vida.
58. Sólo Dios conoce el juicio sobre los fallecidos.

(Tomado de: ULRICO ZUINGLIO – UNA ANTOLOGÍA, traductores y edi-tores: René Krüger y Daniel Beros, Bs.As., Ed. La Aurora e I. U. ISEDET, 2006, págs. 79-84. El capítulo presente fue traducido por R. Krüger)


U. Zuinglio (1484-1531) fue un sacerdote suizo en Glarus (Einsiedeln) y en Zurich. Estudió especialmente el Nuevo Testamento y los escritos de Lutero, convenciéndose de los postulados del reformador alemán. Estuvo en desacuerdo con las “milicias mercenarias suizas” que reclutaban a jóvenes para llevarlos a la guerra en el extranjero. Predicó contra los abusos de las indulgencias, los ayunos y las peregrinaciones. El Consejo de Zurich llamó a dos consultas teológicas llamadas “disputaciones” o “disputas” en el año 1523. Desde entonces la ciudad opto por la Reforma, aboliendo la liturgia de la misa y la veneración a las imágenes. Asimismo se eliminaron las procesiones, las reliquias religiosas, la confirmación y la extremaunción. Zuinglio murió como capellán de guerra en 1531 en la batalla de Kappel entre católicos y protestantes.

viernes, 7 de abril de 2017

EL PENSAMIENTO DE LA REFORMA

CONTINUANDO CON EL TEMA DE LA REFORMA  , VEREMOS COMO SE FUERON DESARROLLANDO LOS HECHOS  QUE MODIFICARON SUSTANCIALMENTE  EL DEVENIR HISTORICO Y RELIGIOSO.
 
INTRODUCCION

En el siglo XII se había manifestado tentativas de reformar la Iglesia en la Europa occidental pero nunca se usó la palabra “reforma” para indicar ese  movimiento anticipatorio. De hecho la palabra “reforma” es aceptada en general como una expresión correcta de ese evento del siglo XVI, también porque estaba ligado a la convicción que había llegado el momento de una drástica revisión de las instituciones, de las prácticas y de las ideas de la Iglesia de Occidente. O sea que esa palabra dejaba entender que el fenómeno que designa comprendía dimensiones tanto sociales como intelectuales.

A comienzos del siglo XVI era evidente que en Europa occidental la Iglesia tenía una urgente necesidad de ser reformada. Su estructura jurídica tenía urgente necesidad de revisión y la burocracia era ineficaz y corrupta. La moral del clero se había relajado con gran escándalo de los fieles. Los cargos eclesiásticos de algún nivel eran objetos de negociaciones espurias, como el pontificado de Alejandro VI de la familia Borgia, que fue nombrado, no obstante, sus numerosas amantes y sus siete hijos. Maquiavelo atribuyó el laxismo moral de la Italia de la época al triste ejemplo dado por la iglesia y por su clero. Para muchos la preocupación mas urgente se refería a la espiritualidad de la iglesia, al punto que la consideraban como cuestión de vida o muerte reencontrar la vitalidad y la frescura de la fe cristiana.

Además de esta demanda, otros agregaban otra exigencia: la de reformar  la doctrina cristiana, la teología y las ideas religiosas. Para hombres como Lutero en Wittemberg o Calvino en Ginebra, la iglesia había perdido de vista su heredad intelectual. Había llegado pues el momento de recuperar las ideas de la época de oro de la iglesia cristiana en sus cinco primeros siglos. La triste condición de la iglesia a comienzos del siglo XVI era simplemente el síntoma de una enfermedad más profunda, de una desviación de las doctrinas originales propias de la fe cristiana, de  una pérdida de la identidad intelectual y la incapacidad para comprender que cosa era realmente el cristianismo.

Pero no se podía reformar el cristianismo sin tener una idea clara de cómo debía ser. Para aquellos hombres los evidentes defectos de la iglesia del tardío renacimiento era la última etapa de un proceso iniciado aproximadamente a partir del siglo XIII, o sea  la corrupción de la doctrina y de  la ética cristiana. Las ideas que, para hombres como Lutero y Calvino, estaban en la base de la fe y de la praxis del cristianismo habían sido oscurecidas, por no decir totalmente pervertidas por distintos desarrollos que tuvieron lugar en el Medioevo. Para ellos había llegado el miento de revertir aquellas transformaciones, de destruir la obra del Medioevo para volver auna versión del cristianismo más pura y más auténtica, de la cual se percibían señales en siglos antiguos. Los Reformadores se habían hecho portavoces de la invocación de los humanistas “de volver a las fuentes”, de recuperar la autenticidad, la pureza y la vitalidad en una época de inmovilismo y corrupción.

Quien podía reformar la iglesia tal como se hacía evidente era sin dudas el papa, aunque en Europa, en el primer decenio del siglo XVI tuvo lugar una fundamental transferencia de poder: el poder del papa disminuyó mientras aumentaba el poder de los Estados nacionales. Por lo tanto, la capacidad de imponer una reforma de la iglesia por parte del papa fue disminuyendo cada vez más. Es por ello importante observar el modo con el cual los Reformadores protestantes se aliaron con los poderes regionales o civiles con el objeto de realizar sus programas de reforma. Lutero apeló a la nobleza alemana y Zwinglio al consejo de la ciudad de Zurich, de modo que implementaran la Reforma subrayando los beneficios que de ello obtendrían.

Mientras el monarca inglés Enrique VIII imponía de hecho una reforma a la iglesia de su país por mera decisión del poder estatal, en el resto de Europa el movimiento avanzaba por una simbiosis y libre alianza entre los Reformadores y el Estado, o la autoridad civil en el cual cada una de las partes estaba convencida que la Reforma obtenida habría sido de recíproca ventaja. Los Reformadores no se preocuparán excesivamente del hecho que su teoría sobre la función del Estado o del “pio príncipe” aumentará la autoridad del poder secular: lo que les  importaba es que el  poder secular apoyase la causa de la Reforma, aún cuando las razones para hacerlo no eran particularmente loables.

lunes, 23 de enero de 2017

EL PENSAMIENTO DE LA REFORMA




En el curso de este año 2017 se cumplen 500 años de la Reforma Protestante. Por ese motivo vamos a editar una adaptación resumida del contenido del libro "El Pensamiento de la Reforma" escrito por el historiador y teólogo británico ALISTER E. Mc.GRATH, uno de los mayores especialistas sobre la Reforma, docente de historia de la teología y de Sistemática en la Universidad de Oxford.
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Seguramente la parte más olvidada de la Reforma del Siglo XVI y del tiempo posterior es la participación de las mujeres en ese movimiento. Comenzamos aquí con la reseña sobre una de esas mujeres.
KATHERINA SCHÜTZ-ZELL
(1497 – 5 de septiembre de 15622)
Una mujer de la Reforma que traspasó fronteras
Katherina Schütz (la llamaremos «Catalina») se había casado con Mateo Zell, ex sacerdote católico convertido en pastor protestante, quien se autodenominaba «ministro del pueblo».  La bendición matrimonial fue efectuada por el reformador Martín Bucero, y ambos pastores protestantes ya habían sido excomulgados por la Iglesia Católica.
Catalina tomó partido rápidamente frente a las acusaciones que le hacían sobre el pasaje de Pablo de «que las mujeres se callen en las congre-gaciones» (I Corintios 14:33-36). Ella recordó enseguida que el apóstol Pablo también había escrito en Gálatas 3:28 que, en Cristo, «ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús». Asimismo recuerda el texto de Joel 2, donde dice: «Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán… también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu…» (vv. 28-32).
Cuando Mateo Zell predicaba, muchas personas iban a escucharlo porque el mensaje que transmitía a partir de la relectura bíblica que había aprendido de Martín Lutero impactaba a la gente; entre ellos también a la joven Catalina. Ella había entendido, gracias a las predicaciones y el encuentro directo con Dios mediante la Biblia, que Dios la liberaba del miedo y se sentía llamada a servir al prójimo.
En 1523 Zell toma un sermón de Lutero que termina siendo el primer manifiesto protestante de Estrasburgo, cuyo contenido era la doctrina de la justificación por la gracia mediante la fe. Zell entra en una crisis espiritual por la búsqueda de la salvación personal y decide, así, dedicarse a realizar tareas de apoyo a los pobres y marginados. En 1525, en ocasión de desatarse la Guerra de los Campesinos, hubo muchos refugiados que llegaban a Estrasburgo, ciudad libre no sometida al control imperial.
Entonces el matrimonio Zell toma partido en defensa de los perseguidos, algo así como tres mil refugiados que arriban a la ciudad de aproximadamente veinte y cinco mil habitantes. Unos sesenta encontraron albergue en la casa de los Zell. En ese mismo contexto, para consolar a las mujeres de los refugiados que habían quedado en la ciudad y la zona de Kensingen, Catalina escribió cartas animándolas a que confíen sólo en Dios, recordándoles que la fe no es fe si no está puesta a prueba. Les pide que oren por los perseguidores de sus propios esposos, en consonancia con la exhortación de Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:4,44-48).
El matrimonio Zell no sólo hospedaba a los perseguidos sino que también se ocupaba de visitar a aquellos refugiados que estaban alojados en campamentos especiales. En estas visitas ellos les exhortaban que evitaran los enfrentamientos armados, lo cual fue desoído y se produjo una gran masacre.
Las cartas de Lutero circulaban con mucha frecuencia a manos de los sacerdotes excomulgados. Esas cartas contenían reflexiones teológicas y diaconales. Entre las teológicas aparecía la doctrina sobre el sacramento de la Santa Cena.
En ese mismo tiempo también surgió el teólogo suizo Ulrico Zuinglio con un pensamiento propio sobre la Santa Cena. Catalina participa de la discusión entre las diferentes comprensiones de este sacramento. Mientras Lutero interpretaba que el pan y el vino contienen la presencia real de Cristo, Zuinglio sostenía que el pan y el vino son un memorial  de la muerte de Cristo.
Bucero y el pueblo de Estrasburgo optaron por la interpretación espiritual de la presencia de Cristo en la Santa Cena.
Uno de los príncipes, ante tal disputa teológica, exhorta a la inter-comunión protestante, ante la cual Lutero, en principio, estaba de acuerdo. Pero Melanchton interviene objetando tal medida porque explica que, de hacerlo así, se cortaría el diálogo entre protestantes y católicos. Lutero se apoyo en su amigo Melanchton pero, cuando ello llega a oídos de Catalina Zell, ella refuta la ruptura de la práctica de la comunión. Catalina asumió el criterio de que el amor debe estar por encima de todo, mientras que Lutero le argumenta que, si bien el amor es importante, la Palabra de Dios es lo más importante. Éste fue un debate teológico sobre los criterios que deben primar en la práctica eclesial.
Mateo Zell, haciendo una síntesis de las posturas luterana y zuingliana, se animó a concluir que, «quien reconoce a Cristo como el verdadero Hijo de Dios y único Salvador de la humanidad, es bienvenido a mi mesa»1.
Catalina y Mateo enfatizan, por un lado, la importancia de la reflexión teológica, pero, por otro lado, la teología debe poder traducirse en acciones concretas, visibles, sin distinción de clases, en virtud de la búsqueda de la unidad de la iglesia a favor de la paz social y solidaria. No se trataba de borrar las diferencias doctrinales entre los distintos sectores cristianos (al menos protestantes), pero sí que estas diferencias no empañaran la comunión litúrgica y fraternal.
Por ejemplo, ante el «caso Servet», un renombrado médico que negaba la doctrina de la Trinidad, Catalina no acompañaba su doctrina pero se manifestó en contra de su condena porque afirmaba que todas las personas gozan del amor de Dios. La práctica del amor misericordioso está por encima de las doctrinas porque, a través de Cristo, somos invitados a la solidaridad y a la compasión.
Su esposo la llamaba «mi colaboradora», pues no sólo se dedicaba al asistencialismo  sino que se ocupaba también de hacer teología inspirándose en las Sagradas Escrituras.
En 1548 fallece su esposo, en cuyo funeral ella misma tiene una alocución afirmando que ella no quiere ser considerada doctora en teología, pero sí que se siente identificada con María Magdalena como anunciadora de la resurrección de Jesús a los discípulos (Juan 20:18). (En aquel tiempo tenía un carácter revolucionario la idea de que una mujer pudiera ser doctora en teología y expresarlo en público). El impacto de su mensaje que generó en los asistentes al funeral fue tan profundo que, al fin y al cabo, ella fue reconocida como teóloga.
Catalina acompañaba a los enfermos y hacía las denuncias ante las autoridades por el estado deplorable en que los hospitales se encontraban. En algunas ocasiones ella era invitada a hacer la prédica en los servicios fúnebres; en ese marco se animó a realizar una interpretación contextual del Padre Nuestro, explicando cada frase.
Concluyendo podríamos decir que eran tres los ejes de su vida:
1.- la reflexión bíblico-teológica, sumándose así al movimiento de la Reforma que estaba abarcando buena parte de Europa
2.- como consecuencia de lo primero, la acción diaconal recibiendo a refugiados y cuidando a enfermos sin hacer distinciones doctrinales
3.- la educación popular. Referente a esto último Catalina se ocupó de traducir al alemán una serie de himnos del movimiento hussita, con el fin de ayudar a la gente a orar y alabar.
De esta manera esta mujer olvidada por la historia, contribuyó a la conversión de muchas personas desde la teología protestante.
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Bibliografía: 
URSULA KOCH: Die gelebte Botschaft – Frauen der Reformation, Hamburg, Agentur des Rauhen Hauses, 2010. ROLAND H. BAINTON: Donne della Riforma in Germania, in Italia e in Francia, Torino, Ed. Claudiana, 1992.
Wilma E. Rommel - Pastora de la IELU

Exhortaciones y consejos Bíblicos para el Año Nuevo


Para quien es empleado/a: cuida tu trabajo, no lo desperdicies, persevera en la dedicación y en la buena voluntad. Leemos en Filipenses 2:12-15: «…ocúpense en su salvación con temor y temblor, porque Dios es el que produce en ustedes lo mismo el querer como el hacer, por su buena voluntad. Háganlo todo sin murmuraciones ni peleas, para que sean irreprensibles y sencillos, e intachables hijos de Dios…». Y en Gálatas 5:26: «no nos hagamos vanidosos, ni nos irritemos unos a otros, ni sintamos envidia entre nosotros».

Para quien es empleador/a: trata de conservar las fuentes de trabajo de tus subordinados/as y, si es posible, auméntalas. Las riquezas, cuando se comparten, pueden servir de bendición para muchas personas y familias. Leemos en I Timoteo 6:17-19: «a los ricos de este siglo mándales que no sean altivos, ni pongan su esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Mándales que hagan el bien, y que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos; que atesoren para sí mismos un buen fundamento para el futuro, que se aferren a la vida eterna».

Para quien está desocupado/a: no esperes de brazos cruzados una solución fácil a tu drama personal o familiar; todo no puede venir siempre de arriba. Movilízate, comparte tu problema, promueve redes de información y solidaridad; haz contactos con quienes pueden ayudarte a ti y a quienes están en similar situación. ¡La solidaridad implica compromiso personal!  Leemos en Isaías 40:29,31: «el Señor da fuerzas al cansado, y aumenta el vigor del que desfallece… los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vue-

lo, como las águilas; y no se cansan; caminan, y no se fatigan».

Para el ama de casa: tienes un trabajo sin horarios y cumples un servicio muchas veces invisible pero que es imprescindible para la vida de una familia. Pero no permitas que te conviertan en esclava del hogar. Toma tiempo para ti porque no eres una máquina sino una persona. Lo necesitas.
Tu familia también debe reconocerlo. Leemos en Lucas 10:40 el reclamo de Marta a Jesús: «pero Marta, que estaba ocupada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: -Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!-». El reclamo era humanamente justo, pero Jesús le ofrece una alternativa y lo expresa de manera exagerada diciendo: «… Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará». Jesús daba a entender con esta fuerte expresión que hay un tiempo para cada actividad y se deben fijar las prioridades. En medio de los muchos quehaceres necesarios para mantener una casa, también es muy importante separar un tiempo para la meditación, la reflexión, el aprendizaje y la oración. La vida cristiana no elimina los quehaceres domésticos pero ubica cada cosa en su justo lugar. Si estamos preocupados y aturdidos por muchas cosas, ¿por qué no disponer de un tiempo especial para cultivar la fe y la esperanza que nos vienen del Evangelio?

Para quien gobierna: no te endulces con el poder de decisión que te fue delegado y que la gran mayoría del pueblo no posee. No cedas a la tentación de dejar ideales de honestidad y justicia a cambio de mejorar tus ingresos de manera fraudulenta. Acuérdate en cada acto de gobierno que ocupas un puesto político porque otras personas han confiado en ti. Leemos en el Salmo 20:7: «algunos confían en sus carros de guerra; otros confían en su caballería, pero nosotros con-fiamos en el Nombre, ¡confiamos en el Señor, nuestro Dios!».
Para quien es gobernado/a: defiende tu causa cuando es justa, reclama cuando es necesario, insiste en la práctica de la democracia abierta y participativa. Escucha y participa; exprésate con claridad y dialoga; busca buenos asesoramientos. Tú no tienes solamente derechos sino también obligaciones cívicas. El sistema democrático necesita en todos sus estamentos de tu voz y presencia. El Salmo 17:1 dice: «Señor, ¡escúchame! ¡Atiende mi clamor de justicia! ¡Presta oídos a mi oración, pues no brota de labios mentirosos!»
Para quien enseña: tienes en tus manos una enorme responsabilidad por el presente y el futuro de tus alumnos/as; no la tomes a la ligera. Lo que tú puedes comunicar a otras personas con alegría y convicción difícilmente caerá en saco roto. Es cierto que en la educación no todo depende de ti pues hay otros múltiples factores en juego; pero en lo que está a tu alcance brindar, hazlo sin reticencia. Aunque tu sueldo no te conforme, recuerda lo que dice Proverbios 16:8: «es mejor lo poco del justo, que los muchos frutos del injusto»; o, en otra versión: «vale más lo poco ganado honradamente, que lo mucho ganado en forma injusta».
Para quien estudia: aprender cuesta mucho esfuerzo, no es un pasatiempo más. No escatimes tus dones y posibilidades para perseverar en tu formación personal para el futuro. Cuanto más responsable seas hoy en tu capacitación, más llevadera te resultará la vida en sus diversas facetas pues estarás más preparado/a para enfrentar determinadas circunstancias. Leemos en Proverbios 14:33: «la sabiduría reposa en el corazón prudente, pero entre los necios es desconocida».

Para quien trabaja la tierra o es productor ganadero: no te desesperes por las adversidades climáticas y la impotencia de manejar las lluvias y el sol a tu antojo. No eres el único que pasa dificultades y, si tú eres propietario/a, seguramente muchas personas y familias no disponen de los bienes que tú tienes en reserva como un capital de respaldo. El mejor capital es el de la paciencia y la perseverancia para volver a empezar después de cada mal negocio. Si un rubro de producción ya no es más rentable, habrá otros que sí lo serán. Leemos en Mateo 6:26: «miren las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes mucho más que ellas?»

Para quien duda más de lo que cree: pide a Dios a tu modo que te conceda fe. Cada persona debe recorrer su propio camino espiritual. Si aún no has encontrado el mensaje bíblico que tiene a Cristo como centro, o te cuesta mucho experimentar su influencia en ti, tómate tu tiempo pero no dejes pasar las oportunidades para encontrar a otras personas que pueden ayudarte. No te rindas: Dios es paciente. No desconfíes de todo ni de cada persona. La vida en el Evangelio es apasionante y nos involucra de tal modo que sentiremos la presencia espiritual de Dios y la compañía de muchas personas. Leemos en Hechos de los Apóstoles 2:38-39: «y Pedro les dijo: -arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame-».

Álvaro Michelin Salomon